La nochevieja es una noche en la que las supersticiones y tradiciones cubren los rituales del mundo entero.
Despedir el año, significa mucho. Por un lado, el recuerdo de haber vivido un año más y por otro, la ilusión de empezar uno nuevo con nuevas esperanzas y proyectos de cambio. Por todo ello el brindis es un acto imprescindible en la noche, pero también lo es, estar rodeado de amigos y familia.
Los colores cobran gran importancia en la nochevieja, el rojo, los brillos y el negro se presentan de forma permanente sobre tejidos de satén y seda.
En el hogar, los mejores menajes que durante todo el año guardamos en la alacena, reinan en la mesa.
En los baños, lucen esas toallas que resguardamos para evitar su desgaste por el uso diario.
Casi me atrevería a decir, que es una noche de sueños y de fantasía, en la que proponemos nuestros deseos para el próximo año pensando en que sean mejores que el pasado, y con la esperanza de que estos se cumplan.
Por todo lo anterior, la nochevieja se convierte en una noche de fiesta, que todos celebramos de forma especial, totalmente diferenciada al resto de noches del año.