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Consejos para mantener tus toallas como nuevas por más tiempo

¿Has visto las bonitas toallas de baño de nuestro catálogo? Seguro que has visto algunos juegos que te han gustado de verdad, pero quizás te da pereza comprar toallas nuevas porque al poco tiempo de tenerlas se ven feas, ásperas y dejan de secar como a ti te gusta.

No hay nada mejor que salir del baño o de la ducha y poder envolverse en una toalla muy suave, que sea como una caricia para la piel y que además absorba muy bien el agua. Y conseguir que tus toallas favoritas estén así durante mucho tiempo es bastante más fácil de lo que puede parecer.

Solo hay que seguir unos sencillos consejos a la hora de lavar y de secar las toallas para que estas se mantengan como nuevas durante mucho tiempo.

Consejos a la hora de usar las toallas de baño

No es necesario lavar las toallas de baño después de cada uso, al menos la que se usa para el cuerpo. Si sueles envolver tu cabello en una toalla al salir de la ducha puedes usar para hacerlo los turbantes que hay específicos para ello y que son mucho más pequeños. Así, no empaparás una toalla que necesariamente habría que lavar.

La toalla que usas para el cuerpo puede utilizarse varias veces antes de ser lavada, especialmente si en el cuarto de baño tienes un toallero calefactor que se encarga de secarlas bien después de cada uso dejándolas listas para volver a utilizar y además, a una temperatura muy agradable.

Muchas personas abusan de los lavados, desgastando las toallas antes de tiempo y recortándoles mucho su vida útil. Sin embargo, es mucho más efectivo para eliminar todas las bacterias y suciedad un buen lavado en su momento que muchos lavados mal realizados por frecuentes que estos sean.

Te cuidado a la hora de apoyar las toallas en el suelo o en las piezas del cuarto de baño. Una manera frecuente de que se estropeen es debido a que se dejan caer al suelo y se acaba de pasar una fregona al mismo con un limpiador con lejía. Esto hará que la toalla se destiña y pierda color.

Consejos para su lavado

Las toallas tienen dos problemas principales a la hora de lavarlas. Por un lado, suelen coger mal olor debido a la humedad. Por otro, es frecuente que cuando tienen cierto tiempo dejen de secar bien.

El motivo por el que las toallas dejan de secar bien es porque quedan en sus fibras restos de detergente y, sobre todo, siliconas del suavizante. Por este motivo se recomienda no usar suavizante en los lavados. Pero, ¿cómo conseguir buen olor en las toallas y la máxima suavidad sin usar suavizante?

La respuesta está en el vinagre blanco de limpieza y en el bicarbonato. El vinagre blanco no solo ayudará a que las toallas queden impecables, también hará que estén muy suaves y mullidas. El bicarbonato, por su parte, elimina todo rastro de malos olores.

Puedes hacerlo de varias maneras, pero la más adecuada es mezclando en una botella de dos litros un litro de detergente neutro líquido (cuanto más similar sea al jabón neutro de toda la vida, sin colorantes y con poco perfume, mejor), un litro de vinagre blanco de limpieza y un bote de bicarbonato como el que se compra para el botiquín de casa.

Si en lugar de bicarbonato se añade carbonato de sodio la mezcla será mucho más potente y si no tienes vinagre blanco puedes usar vinagre de manzana o incluso vinagre de vino. No tengas miedo, la ropa no saldrá con olor a vinagre, por el contrario, olerá muy fresco y agradable.

Si eres de los que adoran que la ropa huela a algo intenso puedes añadir unas gotas de aceite esencial, ya sea directamente en la mezcla de jabón o en la cubeta del suavizante, diluidas en medio vaso de agua.

En cuanto a la temperatura del agua, treinta grados suele ser más que suficiente para las toallas de baño.

Consejos para el secado

Para que todo lo que hemos hecho durante el lavado no se pierda en el secado es muy importante no tender las toallas directamente al sol, ya que este puede acartonarlas. Si eres de los que secas las toallas al aire hazlo a la sombra y en un lugar muy bien ventilado para que no cojan olor a humedad debido a estar muchas horas mojadas.

Si prefieres usar la secadora no es ningún problema, ya que la secadora suele dejar las toallas muy esponjosas. Usa el programa adecuado para que queden totalmente secas si no quieres plancharlas o un programa para plancha que las deja con una ligerísima humedad que facilita el planchado.

Por último, guárdalas en un armario seco y libre de malos olores hasta que llegue el momento de utilizarlas de nuevo.

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